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22 junio 2008

Sumergida en un libro de auto-ayuda

Me cuesta vivir. Hay días en que siento que me pesa mucho la vida, que no puedo seguir hacia delante sin poner nada de mi parte, que hacer el esfuerzo de andar y respirar no es suficiente... Hay días en que soñar se convierte en una tarea infrahumana de la que no puedo escapar sin salir mal parada... Hay días en que no sale el sol y una nube cubre el cielo para hacerme creer que no fue culpa mía...

Sin embargo, a veces quisiera perderme en ese camino que emprendo para ir a ningún sitio, donde nadie me espera y donde nada sirve. A veces deseo con todas mis fuerzas soñar lo que vivo para poder despertar y sentirme fuerte y aliviada; pero elijo no pellizcarme para no hacerme daño y hundirme en la tristeza. ¿Podría, quizás, decir cuando sale el sol o cuando hay nubes? A veces quisiera hacerlo...

Pero nada sirve,

como antes,

para convencerme,

para sentirme viva,

para soñar despierta o,

simplemente,

vivir tranquila.



Y, entonces, intento sumergirme en un triste y absurdo libro de auto-ayuda que pretende solucionar mis problemas (ni que supiera qué me pasa) con frases contundentes, con invitaciones a cambiar, con proposiciones nuevas y, eso sí, con comparaciones frustrantes que lo único que consiguen ahora mismo es hacerme caer más abajo.

Por eso, me sumerjo en las horas perdidas de mi cuarto, en los litros de cerveza abandonados en los bares de mi camino, en los pensamientos impuros de hace un tiempo, en las tardes de verano que abandoné encerrada en un baño...

Intento convencerme, pero aún así, nada se puede cambiar...

24 noviembre 2007

Sola nunca, nunca estarás...

Desde bien pequeña soñaba con ser, con hacer, con tantas cosas... Quería que todos me escucharan y me hicieran caso, porque claro, yo tenía toda la razón. Tenía planeado cambiar las cosas, ser una gran mujer que luchara por las injusticias del mundo, pero mirad en lo que me he quedado...
Muchas noches me encerraba en mi cuarto y me pasaba horas escuchando música, leyendo o simplemente tirada en el suelo, con la espalda apoyada el lateral de la cama, mientras que pensaba en todo lo que no estaba consiguiendo hacer.
Poco después me di cuenta de que mis ilusiones no tenían sentido, de que estaba sola para luchar mucho. Y sí, me puse a llorar. Noches enteras pasé llorando porque me había dado cuenta de que yo no era más que una simple niña. Desde entonces a veces lloro porque dejé de soñar a los 15...

"No estarás sola,
vendrán a buscarte batallones de soldados
que a tu guerrilla de paz se han enrolado.
Y yo en primera fila de combate
abriendo trincheras para protegernos, mi guerrillera.

No estarás sola,
te saludarán a tu paso en mil idiomas, con mil lenguajes,
la gente a la que despertaste en cada viaje,
los que dormían en las calles,
a los que preguntaste, por su esperanza, por su desastre.

No habrá distancias que no cubra cualquier hombre que te busque.
No habrá rincón en que tu nombre no se pronuncie.
No habrá misterio o duda en que tu presencia no luzca,
faro solidario en ausencia de paz,
en tiempos difíciles Estrella Polar."

(Ismael Serrano)