Esto del periodismo es duro, a la vez que fascinante.
El pasado año por estas fechas creo que comencé a aportar algo a la información. Recuerdo que conseguí sacar una cosilla que no se había dado en ningún medio y yo lo pude comunicar a toda España (pero de verdad). A partir de ese momento lo sacaron en otros medios y eso me hizo sentir bien.
Sin embargo, hoy creo que he empezado a ser periodista. Un poquito solo, pero bueno. Ya me han echado de un sitio, me han hablado mal por querer preguntar, me han echado maldiciones y no me dejan entrevistar a nadie. Además, resulta que hay una empresa fantasma detrás de todo esto. Algo muy raro, la verdad. Esto es lo que he estado esperando durante cuatro años y creo que ya era hora de que llegara. Sólo espero hacerlo bien. Me va a salir un sarpullido en el cuello por el estrés, pero yo estoy contenta por lo poquísimo que he conseguido.
Sí. Me siento un poco periodista.
05 agosto 2008
30 julio 2008
¡Qué calor!
Sí, me están matando. Esto de ocupar el verano con algo más que trabajo me está matando.En fin, es lo que hay.
Ya tomaré vacaciones cuando lleguen, porque llegarán, ¿no?
¡Dios! Eso espero.
Mientras me conformaré con un par de cervezas cada noche, unas risas en alguna playa, unas pipas y un ratico de Muchachada nui.
Lo normal. Nada excesivo.
Besitos a todos y que no os derrita el calor.
23 julio 2008
Folk
Una lo llama free-folk, otra folk acústico. Una es estadounidense, la otra española. Una canta con su guitarra, la otra también. Ambas cantan en inglés y tienen un tono, melodía, entonación... Ambas me gustan.
Una me la descubrieron, la otra la traigo yo.
Aquí están:
Russian Red
Alela Diane
P.D. A ambas las he visto en persona, en vivo y en directo. Eso sí, en escenarios diferentes y por diferentes motivos.
Una me la descubrieron, la otra la traigo yo.
Aquí están:
Russian Red
Alela Diane
P.D. A ambas las he visto en persona, en vivo y en directo. Eso sí, en escenarios diferentes y por diferentes motivos.
09 julio 2008
Vidas que no forman historia
Me he dado cuenta de que mi ciudad es historia, una historia que comenzó a escribirse hace miles de años y que desde hace algunos cientos no se ha renovado. Una historia en la que los romanos y carthagineses, sus guerras y monumentos es lo único que importa aquí. Los sitios interesantes son aquellos marcados por el paso de estos antiguos personajes que decidieron pasarse por aquí y aprovecharse de la situación en que se encuentra la ciudad. Pero no hay nada más llamativo que atraiga a la gente.
Es entonces cuando yo me pregunto qué pasa con esa vieja que se sube al taxi con esfuerzo porque no puede casi moverse; que lo ha pedido en la puerta de su casa, una calle peatonal. Esa muchacha que camina sonriente porque hoy comenzó su trabajo en una empresa de segurida. Y qué es del inmigrante que espera impaciente en una esquina que llegue noséqué que pueda, al menos, alegrarle un poco la mañana. Y ¿qué es de mí? ¿Y de ti?
Parece que nada importa de las vidas que forman hoy la ciudad. ¿Es que no tienen valor todas las historias que se vivieron en mi ciudad y que murieron con los ataques en la Guerra Civil? ¿Es que no valen de nada las risas y los llantos que he visto por sus calles? No me creo que nada de esto tenga sentido. No puedo pensar que todas esas vidas sean un desperdicio. No.
Para mí la historia de mi ciudad es mi historia. Para mí no existen aquellos pueblos que vivieron aquí, porque yo no los he conocido. Para mí no existen los monumentos de antes, porque yo no los he visto.
La historia de mi ciudad es para mí la mía. Los rincones donde me enamoré, las plazas donde jugué, las calles por donde caminé y toda la gente a la que miré. Esa es mi ciudad, mi lugar en el mundo. Donde nací y donde quiero morir, aunque sea sólo mi alma. Ese es mi sitio. El mío y el tuyo. El que he creado, creo y crearé. Aunque mi vida no llegue a formar su historia.
Es entonces cuando yo me pregunto qué pasa con esa vieja que se sube al taxi con esfuerzo porque no puede casi moverse; que lo ha pedido en la puerta de su casa, una calle peatonal. Esa muchacha que camina sonriente porque hoy comenzó su trabajo en una empresa de segurida. Y qué es del inmigrante que espera impaciente en una esquina que llegue noséqué que pueda, al menos, alegrarle un poco la mañana. Y ¿qué es de mí? ¿Y de ti?
Parece que nada importa de las vidas que forman hoy la ciudad. ¿Es que no tienen valor todas las historias que se vivieron en mi ciudad y que murieron con los ataques en la Guerra Civil? ¿Es que no valen de nada las risas y los llantos que he visto por sus calles? No me creo que nada de esto tenga sentido. No puedo pensar que todas esas vidas sean un desperdicio. No.
Para mí la historia de mi ciudad es mi historia. Para mí no existen aquellos pueblos que vivieron aquí, porque yo no los he conocido. Para mí no existen los monumentos de antes, porque yo no los he visto.
La historia de mi ciudad es para mí la mía. Los rincones donde me enamoré, las plazas donde jugué, las calles por donde caminé y toda la gente a la que miré. Esa es mi ciudad, mi lugar en el mundo. Donde nací y donde quiero morir, aunque sea sólo mi alma. Ese es mi sitio. El mío y el tuyo. El que he creado, creo y crearé. Aunque mi vida no llegue a formar su historia.
26 junio 2008
La carta de tu recuerdo
Hola, vida mía, o quizá debería decirte adiós, pues siento como ya no estás aquí. Estuviste viviendo antes de tiempo y quisiste tanto aprovechar que, ahora en tu ausencia, sólo el llanto de mi mirar vive en mí. Sólo siento, que te alejas sin por qué; que con tu marcha muere la noche y el día.Me enseñaste a no pensar en qué ocurrirá mañana, me enseñaste a recordar a aquel velero en el agua que vi algún día a la orilla de una playa. Playa solitaria de dulces recuerdos que callan el sonido de las olas que no cesan de sonar. También de ti aprendí a no estancarme en el pasado, a saber disfrutar el presente (triste presente el mío, por querer un amor ausente).
Cuando me quedo sola, mi mente se vuelve a inundar de recuerdos, de dolores, de añoranzas, de gritos, de sueños, de todo, de nada. Vacía y llena a la vez. Oscura y lúcida, todo junto. Nadie y todo el mundo. El bien y el mal se unen en el fondo de un recuerdo que vaga, muy seguro, por el pozo de una soledad que no levanta cabeza, que se ríe. Va a llorar; llora, ya lo veo. Esa nube del cielo llora, llora el sol por la luna, llora la noche por el día. ¿Lloras tú, vida mía? No. Tú no lloras.
Hoy, al caer la noche, al aparecer la luna y las estrellas, me he asomado a lo ya apagado, a lo ya dormido. Como cada noche. Sin embargo, hay algo que a ésta la hace ser diferente, algo distinto o que nunca había apreciado. Al mirar al cielo me he dado cuenta de ello. Es por ti que la noche cambia, es por ti que el silencio se convierte en silencio de muerte y el aire congela la caricia que surge de tu mano, el beso de tu boca... No, ya no engañaré a nadie diciendo que sigues aquí. Ya te has alejado más que gotas hay en el mar, más que arena en la playa, más... Más que todo y menos que nada, porque sigues aquí, sí, pero no conmigo.
Tenme siempre presente en el recuerdo. Ten presente el llanto de mis noches, las lágrimas de mis días y el dolor de mis sentimientos, que yo quisiera que fuesen tuyos. Porque me encantaría verte llorar y decirme "te quiero" y decirlo gritando sin esconderme detrás de la puerta. Sin marcharte con ella. Sin dejarme aquí sola. Sin nada. Sin mí.
Hay en ti tanto odio, como agua hay en el mar, que no tiene ni principio ni fin, que contigo ha venido y se ha ido. Agua de vida, pero seca, que marcaba el camino que tú y yo trazamos en esta pradera de luz, de sueños, de días y de noches, de vida en todos sus sentidos; camino que perdiste al poco de comenzarlo, camino en el que me has dejado sola. Sola en una noche sin estrellas con las que recordarte.
Tú te has alejado, vida mía, y ahora yo te echo de menos.
Cuando me quedo sola, mi mente se vuelve a inundar de recuerdos, de dolores, de añoranzas, de gritos, de sueños, de todo, de nada. Vacía y llena a la vez. Oscura y lúcida, todo junto. Nadie y todo el mundo. El bien y el mal se unen en el fondo de un recuerdo que vaga, muy seguro, por el pozo de una soledad que no levanta cabeza, que se ríe. Va a llorar; llora, ya lo veo. Esa nube del cielo llora, llora el sol por la luna, llora la noche por el día. ¿Lloras tú, vida mía? No. Tú no lloras.
Hoy, al caer la noche, al aparecer la luna y las estrellas, me he asomado a lo ya apagado, a lo ya dormido. Como cada noche. Sin embargo, hay algo que a ésta la hace ser diferente, algo distinto o que nunca había apreciado. Al mirar al cielo me he dado cuenta de ello. Es por ti que la noche cambia, es por ti que el silencio se convierte en silencio de muerte y el aire congela la caricia que surge de tu mano, el beso de tu boca... No, ya no engañaré a nadie diciendo que sigues aquí. Ya te has alejado más que gotas hay en el mar, más que arena en la playa, más... Más que todo y menos que nada, porque sigues aquí, sí, pero no conmigo.
Tenme siempre presente en el recuerdo. Ten presente el llanto de mis noches, las lágrimas de mis días y el dolor de mis sentimientos, que yo quisiera que fuesen tuyos. Porque me encantaría verte llorar y decirme "te quiero" y decirlo gritando sin esconderme detrás de la puerta. Sin marcharte con ella. Sin dejarme aquí sola. Sin nada. Sin mí.
Hay en ti tanto odio, como agua hay en el mar, que no tiene ni principio ni fin, que contigo ha venido y se ha ido. Agua de vida, pero seca, que marcaba el camino que tú y yo trazamos en esta pradera de luz, de sueños, de días y de noches, de vida en todos sus sentidos; camino que perdiste al poco de comenzarlo, camino en el que me has dejado sola. Sola en una noche sin estrellas con las que recordarte.
Tú te has alejado, vida mía, y ahora yo te echo de menos.
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22 junio 2008
Sumergida en un libro de auto-ayuda
Me cuesta vivir. Hay días en que siento que me pesa mucho la vida, que no puedo seguir hacia delante sin poner nada de mi parte, que hacer el esfuerzo de andar y respirar no es suficiente... Hay días en que soñar se convierte en una tarea infrahumana de la que no puedo escapar sin salir mal parada... Hay días en que no sale el sol y una nube cubre el cielo para hacerme creer que no fue culpa mía...
Sin embargo, a veces quisiera perderme en ese camino que emprendo para ir a ningún sitio, donde nadie me espera y donde nada sirve. A veces deseo con todas mis fuerzas soñar lo que vivo para poder despertar y sentirme fuerte y aliviada; pero elijo no pellizcarme para no hacerme daño y hundirme en la tristeza. ¿Podría, quizás, decir cuando sale el sol o cuando hay nubes? A veces quisiera hacerlo...
Sin embargo, a veces quisiera perderme en ese camino que emprendo para ir a ningún sitio, donde nadie me espera y donde nada sirve. A veces deseo con todas mis fuerzas soñar lo que vivo para poder despertar y sentirme fuerte y aliviada; pero elijo no pellizcarme para no hacerme daño y hundirme en la tristeza. ¿Podría, quizás, decir cuando sale el sol o cuando hay nubes? A veces quisiera hacerlo...
Pero nada sirve,
como antes,
para convencerme,
para sentirme viva,
para soñar despierta o,
simplemente,
vivir tranquila.
Y, entonces, intento sumergirme en un triste y absurdo libro de auto-ayuda que pretende solucionar mis problemas (ni que supiera qué me pasa) con frases contundentes, con invitaciones a cambiar, con proposiciones nuevas y, eso sí, con comparaciones frustrantes que lo único que consiguen ahora mismo es hacerme caer más abajo.
Por eso, me sumerjo en las horas perdidas de mi cuarto, en los litros de cerveza abandonados en los bares de mi camino, en los pensamientos impuros de hace un tiempo, en las tardes de verano que abandoné encerrada en un baño...
Intento convencerme, pero aún así, nada se puede cambiar...
para convencerme,
para sentirme viva,
para soñar despierta o,
simplemente,
vivir tranquila.
Y, entonces, intento sumergirme en un triste y absurdo libro de auto-ayuda que pretende solucionar mis problemas (ni que supiera qué me pasa) con frases contundentes, con invitaciones a cambiar, con proposiciones nuevas y, eso sí, con comparaciones frustrantes que lo único que consiguen ahora mismo es hacerme caer más abajo.
Por eso, me sumerjo en las horas perdidas de mi cuarto, en los litros de cerveza abandonados en los bares de mi camino, en los pensamientos impuros de hace un tiempo, en las tardes de verano que abandoné encerrada en un baño...
Intento convencerme, pero aún así, nada se puede cambiar...
11 junio 2008
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