26 noviembre 2008

Volver...

Después de... no sé, hace mucho tiempo que no escribo y mucho más que habría deseado no hacerlo.

Creo que volveré, poco a poco. No sé si escribiré lo mismo que escribía, pues al fin y al cabo hace tiempo que no soy lo que fui durante un tiempo. Gracias a Dios he vuelto a ser quien era cuando le conocí y gracias a Dios también he conocido a alguien que no sólo no me absorve, sino que potencia mi alegría al infinito, tanto que hay veces que me quedan marcas de tanto reír. Sí. Resulta que se me hace un plieguecito en el labio de arriba cuando río, y me lo noto en la encía todo el día....

Sé que la tristeza que ahora pueda invadirme no es de dolor, ni sufrimiento, ya no conozco lo que son esos sentimientos. Es, quizá, porque lo tengo algo lejos de mí. Su profesión, la mía... Cosas de la vida que nos hacen más fuertes. Y ¿sabéis por qué? Porque es maravilloso pasar toda una hora enganchada al teléfono, aunque sea en un balcón en Madrid, a unos 5 grados, mientras todas mis amigas hacían botelleo en la habitación del hostal... Es maravilloso...

Sí, lo es cuando decide hacer más de mil kilómetros tan sólo para verme cuatro horitas y tener que volver...

Y lo es más cuando sé que pronto volveré a tenerlo...

12 septiembre 2008

...

"Lo que soy, en definitiva, lo marca la fuerza con que se quedan mis huellas en el camino."
SMB

01 septiembre 2008

Me lo quedo

Me quedo con la alegría, la risa, el gozo, la felicidad, satisfacción, diversión, júbilo, entretenimineto, regocijo y bienestar que me dan mis amigos.

Con la paz, tranquilidad, despreocupación, sosiego, serenidad y calma de mi familia.

El silencio de mi cuarto.

Y con todo lo que cada uno de los que me quieren deseen regalarme.

(Y sí, también con los diccionarios de sinónimos)

26 agosto 2008

La misma canción

Uno escribe siempre la misma canción
sobre un niño con cara de viejo
que se atreve a volar bajo el cielo marrón,
que agoniza detrás del espejo.

Uno canta siempre la misma canción
otra noche en el bar de la esquina,
cerca de la estación donde duerme un vagón
cuando el tiempo amenaza rutina.

Uno sueña siempre la misma canción,
abanico de fuego en la nieve,
cuando el sol envejece al caer el telón
y es tan tarde la vida y tan breve.

Uno empieza siempre la misma canción
con los mismos acordes gandules,
con el mismo trabajo y la misma obsesión,
con andrajos de velos de tules.

Uno inventa siempre la misma canción
del poeta borracho y su musa,
del teclado mellado del acordeón,
del pecado mortal sin excusa.

Uno rumia siempre la misma canción
como un perro ladrando a la luna,
con la misma trompeta y el mismo trombón
de mariachi que estuvo en la tuna.

Uno acaba nunca la misma canción
sobre un viejo con alma de niño
que no pierde ocasión de afinar su cajón
de psicópata barbilampiño.


Joaquín Sabina, 2008

21 agosto 2008

Intranquilidad

Ocurre que ayer andando por la calle, de repente, se me rompió el alma y después una pierna. Ocurre que tuve que levantarme de una acera partida por el dolor de otro niño que también calló allí, de una pareja que resbaló en el mismo sitio y una anciana que tocada por la artrosis tuvo que saltarla sin mucho acierto.
En ocasiones dejas algo para mañana sabiendo que lo harás, pero ocurre que mañana te destrozan la vida con palabras, con miradas, con desprecios. Y ocurre que por esto mismo tengo que pedir hoy perdón a un irremediable amigo, porque no pude cumplir lo que le había prometido, porque poco a poco le he fallado, un día tras otro.
Y ahora, sentada frente a un hermoso cuadro de Cézanne, noto como cae en mi sonrojada mejilla por el sol, una gotita de culpabilidad que me hace sentir inmensamente indefensa e inútil.
Cosas hormonales dice un amigo. Yo sé que no. Esto es más bien un sentimiento de intranquilidad que me corroe por dentro. Algo normal en mí. En fin.

12 agosto 2008

Cambiar de piel

Poco a poco todo fue muriendo dentro, hasta lo eterno se quedó sin vida mientras yo soñaba con seguir volando en esta mierda de día a día.
Creía que me amaba cuando decía "te quiero", que me deseaba cuando sin venir a cuento me desnudaba sin pensarlo, me hacía sentir tan dentro que terminaba muriendo un poco cada vez. Creía que él me daría la vida, cuando lo único que hacía era quitármela despacio. Despacio e intensamente, porque no creo que exista nadie más cruel que el que dice amar cuando lo único que hace es situarse en el sillón para ver y dejar hacer.
Supongo que fue mi culpa creer que me amaba, que estaba ahí, como yo. Supongo que soy la anciana que cruza sin mirar, intentando dar un paso tras otro. Que soy como el bebé que llora para que venga su madre. Supongo que al final perdí yo.
Pero hay cosas que no pueden cambiarse, que nacen y mueren y vuelven a nacer (si se deja, claro). Aunque ya nada tiene sentido. Ni el "te quiero", ni el abrazo, ni los besos, ni la pasión.
Al final tenía razón la puta esa que me dijo que me quisiera yo. Al final tenía razón el muy cabrón que me dijo que sería eterno mientras durase. Al final tenía razón el mundo entero cuando me hizo odiarlo al primer "bofetón" (sin pensar mal).
Después de hundirme lenta y profundamente en mi soledad, sólo me queda emerger de ella. Subir un poco a la superficie, tomar aire y volver a bajar. Nada más. Sólo eso.
Quizá robe besos en la noche. Quizá me acueste con algún tontazo cada día. Quizá me intente quitar de encima esta desazón.
Entre papeles mojados, conversaciones infinitas, palabras sólo nuestras, noches sin dormir a su lado, fotos de algún momento y poco más sigo muriendo ahora. Pensando sólo en él y en la fuerza de sus palabras.
Al final yo le amo y él a mí no.

05 agosto 2008

Un poco periodista

Esto del periodismo es duro, a la vez que fascinante.

El pasado año por estas fechas creo que comencé a aportar algo a la información. Recuerdo que conseguí sacar una cosilla que no se había dado en ningún medio y yo lo pude comunicar a toda España (pero de verdad). A partir de ese momento lo sacaron en otros medios y eso me hizo sentir bien.

Sin embargo, hoy creo que he empezado a ser periodista. Un poquito solo, pero bueno. Ya me han echado de un sitio, me han hablado mal por querer preguntar, me han echado maldiciones y no me dejan entrevistar a nadie. Además, resulta que hay una empresa fantasma detrás de todo esto. Algo muy raro, la verdad. Esto es lo que he estado esperando durante cuatro años y creo que ya era hora de que llegara. Sólo espero hacerlo bien. Me va a salir un sarpullido en el cuello por el estrés, pero yo estoy contenta por lo poquísimo que he conseguido.

Sí. Me siento un poco periodista.

30 julio 2008

¡Qué calor!

Sí, me están matando. Esto de ocupar el verano con algo más que trabajo me está matando.

En fin, es lo que hay.

Ya tomaré vacaciones cuando lleguen, porque llegarán, ¿no?

¡Dios! Eso espero.

Mientras me conformaré con un par de cervezas cada noche, unas risas en alguna playa, unas pipas y un ratico de Muchachada nui.

Lo normal. Nada excesivo.

Besitos a todos y que no os derrita el calor.





23 julio 2008

Folk

Una lo llama free-folk, otra folk acústico. Una es estadounidense, la otra española. Una canta con su guitarra, la otra también. Ambas cantan en inglés y tienen un tono, melodía, entonación... Ambas me gustan.

Una me la descubrieron, la otra la traigo yo.

Aquí están:


Russian Red




Alela Diane




P.D. A ambas las he visto en persona, en vivo y en directo. Eso sí, en escenarios diferentes y por diferentes motivos.

09 julio 2008

Vidas que no forman historia

Me he dado cuenta de que mi ciudad es historia, una historia que comenzó a escribirse hace miles de años y que desde hace algunos cientos no se ha renovado. Una historia en la que los romanos y carthagineses, sus guerras y monumentos es lo único que importa aquí. Los sitios interesantes son aquellos marcados por el paso de estos antiguos personajes que decidieron pasarse por aquí y aprovecharse de la situación en que se encuentra la ciudad. Pero no hay nada más llamativo que atraiga a la gente.

Es entonces cuando yo me pregunto qué pasa con esa vieja que se sube al taxi con esfuerzo porque no puede casi moverse; que lo ha pedido en la puerta de su casa, una calle peatonal. Esa muchacha que camina sonriente porque hoy comenzó su trabajo en una empresa de segurida. Y qué es del inmigrante que espera impaciente en una esquina que llegue noséqué que pueda, al menos, alegrarle un poco la mañana. Y ¿qué es de mí? ¿Y de ti?

Parece que nada importa de las vidas que forman hoy la ciudad. ¿Es que no tienen valor todas las historias que se vivieron en mi ciudad y que murieron con los ataques en la Guerra Civil? ¿Es que no valen de nada las risas y los llantos que he visto por sus calles? No me creo que nada de esto tenga sentido. No puedo pensar que todas esas vidas sean un desperdicio. No.

Para mí la historia de mi ciudad es mi historia. Para mí no existen aquellos pueblos que vivieron aquí, porque yo no los he conocido. Para mí no existen los monumentos de antes, porque yo no los he visto.

La historia de mi ciudad es para mí la mía. Los rincones donde me enamoré, las plazas donde jugué, las calles por donde caminé y toda la gente a la que miré. Esa es mi ciudad, mi lugar en el mundo. Donde nací y donde quiero morir, aunque sea sólo mi alma. Ese es mi sitio. El mío y el tuyo. El que he creado, creo y crearé. Aunque mi vida no llegue a formar su historia.

26 junio 2008

La carta de tu recuerdo

Hola, vida mía, o quizá debería decirte adiós, pues siento como ya no estás aquí. Estuviste viviendo antes de tiempo y quisiste tanto aprovechar que, ahora en tu ausencia, sólo el llanto de mi mirar vive en mí. Sólo siento, que te alejas sin por qué; que con tu marcha muere la noche y el día.

Me enseñaste a no pensar en qué ocurrirá mañana, me enseñaste a recordar a aquel velero en el agua que vi algún día a la orilla de una playa. Playa solitaria de dulces recuerdos que callan el sonido de las olas que no cesan de sonar. También de ti aprendí a no estancarme en el pasado, a saber disfrutar el presente (triste presente el mío, por querer un amor ausente).

Cuando me quedo sola, mi mente se vuelve a inundar de recuerdos, de dolores, de añoranzas, de gritos, de sueños, de todo, de nada. Vacía y llena a la vez. Oscura y lúcida, todo junto. Nadie y todo el mundo. El bien y el mal se unen en el fondo de un recuerdo que vaga, muy seguro, por el pozo de una soledad que no levanta cabeza, que se ríe. Va a llorar; llora, ya lo veo. Esa nube del cielo llora, llora el sol por la luna, llora la noche por el día. ¿Lloras tú, vida mía? No. Tú no lloras.

Hoy, al caer la noche, al aparecer la luna y las estrellas, me he asomado a lo ya apagado, a lo ya dormido. Como cada noche. Sin embargo, hay algo que a ésta la hace ser diferente, algo distinto o que nunca había apreciado. Al mirar al cielo me he dado cuenta de ello. Es por ti que la noche cambia, es por ti que el silencio se convierte en silencio de muerte y el aire congela la caricia que surge de tu mano, el beso de tu boca... No, ya no engañaré a nadie diciendo que sigues aquí. Ya te has alejado más que gotas hay en el mar, más que arena en la playa, más... Más que todo y menos que nada, porque sigues aquí, sí, pero no conmigo.

Tenme siempre presente en el recuerdo. Ten presente el llanto de mis noches, las lágrimas de mis días y el dolor de mis sentimientos, que yo quisiera que fuesen tuyos. Porque me encantaría verte llorar y decirme "te quiero" y decirlo gritando sin esconderme detrás de la puerta. Sin marcharte con ella. Sin dejarme aquí sola. Sin nada. Sin mí.

Hay en ti tanto odio, como agua hay en el mar, que no tiene ni principio ni fin, que contigo ha venido y se ha ido. Agua de vida, pero seca, que marcaba el camino que tú y yo trazamos en esta pradera de luz, de sueños, de días y de noches, de vida en todos sus sentidos; camino que perdiste al poco de comenzarlo, camino en el que me has dejado sola. Sola en una noche sin estrellas con las que recordarte.

Tú te has alejado, vida mía, y ahora yo te echo de menos.

22 junio 2008

Sumergida en un libro de auto-ayuda

Me cuesta vivir. Hay días en que siento que me pesa mucho la vida, que no puedo seguir hacia delante sin poner nada de mi parte, que hacer el esfuerzo de andar y respirar no es suficiente... Hay días en que soñar se convierte en una tarea infrahumana de la que no puedo escapar sin salir mal parada... Hay días en que no sale el sol y una nube cubre el cielo para hacerme creer que no fue culpa mía...

Sin embargo, a veces quisiera perderme en ese camino que emprendo para ir a ningún sitio, donde nadie me espera y donde nada sirve. A veces deseo con todas mis fuerzas soñar lo que vivo para poder despertar y sentirme fuerte y aliviada; pero elijo no pellizcarme para no hacerme daño y hundirme en la tristeza. ¿Podría, quizás, decir cuando sale el sol o cuando hay nubes? A veces quisiera hacerlo...

Pero nada sirve,

como antes,

para convencerme,

para sentirme viva,

para soñar despierta o,

simplemente,

vivir tranquila.



Y, entonces, intento sumergirme en un triste y absurdo libro de auto-ayuda que pretende solucionar mis problemas (ni que supiera qué me pasa) con frases contundentes, con invitaciones a cambiar, con proposiciones nuevas y, eso sí, con comparaciones frustrantes que lo único que consiguen ahora mismo es hacerme caer más abajo.

Por eso, me sumerjo en las horas perdidas de mi cuarto, en los litros de cerveza abandonados en los bares de mi camino, en los pensamientos impuros de hace un tiempo, en las tardes de verano que abandoné encerrada en un baño...

Intento convencerme, pero aún así, nada se puede cambiar...

25 mayo 2008

Próxima parada... Asturias

Hola a todos.

Después de unos días moviditos: graduación, trabajos, entrevistas de trabajo y para trabajos... Os pido consejo a todos aquellos amantes del norte de España.

Dentro de unos días, si Dios quiere, me voy de viaje a Asturias. Iré a descubrir las maravillas de esa zona desconocida de España, que me queda lejos de casa.

He encontrado mucha información a través de internet y de guías de viaje, pero creo que lo mejor es que la gente que ha estado allí me aconseje desde dentro.

Bueno, pues ya está. Espero vuestra ayuda. Gracias dobles.

21 mayo 2008

No lo entiendo

Sé que quizás no debería estar haciendo esto, pero es que no puedo evitarlo, soy así.

Creo que está bien (y yo soy la primera que lo hago), pero llega un punto en que es aburrido. Reconocer lo bueno que hace una persona debe hacerse, pero también lo malo. Sé que esto me puede causar problemas, pero bueno, así será.

Me gusta leer una cosa y ver que se le reconoce, por sus colegas. Pero de ahí a entrar en otro sitio y leer y ver lo mismo. Entrar en otro y más de lo mismo igual... Me aburre. Creo que hay fórmulas para hacerlo llegar a aquellos que nos leen si queremos que lo vean. Pero si lo que queremos es quedar bien... Me pregunto yo, ¿este es el fin de un blog?

Bueno en fin, quien se tenga que dar por aludido, que lo haga. Yo ya hice lo mío.

P.D.1: Ernesto, me encantó.
P.D.2: Rubén, me sorprendió.
P.D.3: Y lo tuyo, lo siento, pero me aburrió.

20 mayo 2008

Os cuento... o no

Hace tiempo que quería hablar de ella, de la femme fatale. De esa mujer a la que tememos todas, sobre todo las que amamos y nos sentimos amadas. Pero creo que aún no me siento preparada. Ni para eso ni para muchas cosas, pero la verdad es que tampoco quiero, al menos ahora.

El amor es un tema que da mucho que hablar, sobre todo si nos ponemos en lo peor, en el lado malo, que lo tiene, por supuesto. Los celos, el rencor, las disputas (que vician)... Pero creo que hoy hablaré de los chantajes. Sí sí, los chantajes emocionales, esos que hacen romper, poco a poco, la relación, esos que...

No, si es que no, no me apetece hablar de eso tampoco.

Estoy rara, con un nudo en el estómago y en la garganta que me hace estremecer, pero sobre todo estoy contenta, alegre. Quizá por eso hoy paseaba por Murcia como una esponja, absorbiendo todo lo que me rodeaba, lo que veía, lo que oía...

En esta sociedad ya nadie se para a ver lo que pasa a su alrededor, a sentir lo que se vive en el ambiente. Quizá soy un bicho raro, pero me encanta montar historias alrededor de la gente que pasa por mi lado; pensar qué pueden sentir o pensar ellos; crear vidas sobre vidas que ya existen y que desconozco. Como él.

La verdad es que ando con paso firme, pero mis pasos no son más que la imitación de lo que he vivido o he creído vivir.

02 mayo 2008

Problemas de Geografía Personal

Nunca sé despedirme de ti, siempre me quedo
con el frío de alguna palabra que no he dicho,
con un malentendido que temer,
ese hueco de torpe inexistencia
que a veces, gota a gota, se convierte
en desesperación.

Nunca se despedirme de ti, porque no soy
el viajero que cruza por la gente,
el que va de aeropuerto en aeropuerto
o el que mira los coches, en dirección contraria,
corriendo a la ciudad
en la que acabas de quedarte.

Nunca sé despedirme, porque soy
un ciego que tantea por el túnel
de tu mano y tus labios cuando dicen adiós,
un ciego que tropieza con los malentendidos
y con esas palabras
que no saben pronunciar.

Extrañado de amor,
nunca puedo alejarme de todo lo que eres.
En un hueco de torpe inexistencia,
me voy de mí
camino a la nada.

LUIS GARCÍA MONTERO
España, Granada (1958)

29 abril 2008

Ganas de vomitar

Vomitar. Hay muchas cosas que me dan ganas de vomitar. Desde una mala crítica hasta un guiño.

Dedico ratos a pasear y perderme entre la gente, buscando extraordinarios momentos que recordar. Sin embargo, continuamente me encuentro, sin querer, cosas que me estremecen, me encogen el estómago y hasta me violentan.

La falta de respeto o la incomprensión me hacen muy vulnerable, me ponen los nervios a flor de piel y me quitan el sueño.

Poco a poco aprendo a vivir con eso, pero me inquieta seguir viendo todo esto a mi alrededor.

Maravilla y desilusión. Contrapuestos y unidos. Un horror.